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El hígado es un órgano vital que trabaja duro cada día para filtrar las toxinas y desechos del cuerpo, así como para realizar cientos de otras funciones. La acción principal de tu hígado es convertir las toxinas en desechos seguros que puedan ser excretados del cuerpo a través de los medios de eliminación (orina y heces).

Además de lo mencionado anteriormente, el hígado se encarga de digerir las grasas, de almacenar vitaminas y minerales esenciales, como el hierro, de procesar los nutrientes que han sido absorbidos en los intestinos y de degradar las drogas y el alcohol.

Cómo lidia el hígado con las sustancias tóxicas

El hígado tiene dos vías para la desintoxicación:

Las toxinas, que son sustancias tóxicas que puede causar daño a las células, ingresan en primer lugar en la Fase 1 de la Desintoxicación Hepática. Esta fase implica utilizar enzimas para transformar estas toxinas solubles en lípidos en sustancias menos nocivas que la Fase 2 ahora puede manejar.

La Fase 2 de la Desintoxicación Hepática implica combinar estas toxinas con otras moléculas, lo cual incrementa su solubilidad en agua, así ellas pueden ser removidas de forma segura del cuerpo a través de los medios de eliminación.

Los esfuerzos en el soporte hepático proactivo son para todos

Incluso es un desafío para aquellas personas que hacen un gran esfuerzo para seguir un estilo de vida saludable, el cual gira en torno a alimentos orgánicos, agua pura, ejercicio regular, uso de productos de limpieza y de cuidado personal libres de toxinas. Estos individuos aún están expuestos a las toxinas del medioambiente (aire, suelo, agua, coches, fábricas, plásticos) y estos factores mientras no podamos controlarlos, nos afectan.

¿Tu hígado se siente perezoso?

Cuando el hígado se vuelve perezoso, las toxinas no son capaces de dejar el cuerpo y, en cambio, son almacenadas en el tejido graso (ya que son solubles en lípidos) y pasarán el tiempo allí hasta que la función hepática mejore y puedan ser eliminadas de manera segura. Esta puede ser una enorme razón de por qué no estás perdiendo libras extras incluso con una dieta saludable y un programa de ejercicios.

Hay una variedad de síntomas que delatan un hígado estresado, independientemente de la intensidad de tus síntomas. Adoptando enfoques holísticos y pasos preventivos tienes la habilidad de mejorar tu función hepática y aumentar tu calidad de vida (porque mereces sentirte bien).

Si experimentas los siguientes síntomas, no dejes de leer. Hay algunos consejos para que incluyas en tu rutina diaria y mejores tu funcionamiento hepático:

  • Fatiga crónica
  • Emociones negativas
  • Lagunas mentales/letargo/sentirse agotado
  • Dolores de cabeza sordos que mejoran con el descanso o dolores de cabeza/migrañas detrás de los ojos
  • Dolor muscular o articular crónico
  • Transpiración excesiva
  • Problemas al digerir las grasas
  • Vesícula biliar extirpada
  • Alergias
  • Acné o afecciones de la piel
  • Gas, hinchazón, dolor abdominal, constipación, diarrea
  • Desequilibrios hormonales
  • Ansiedad y depresión
  • Sensibilidad química
  • Aliento apestoso crónico
  • Ganancia de peso inexplicable

Consejos para la cocina (donde sucede la magia)

Tu salud comienza en la cocina, no puedes esperar que tu cuerpo florezca solo con suplementos. Necesitas crear un cuerpo saludable a través de hábitos positivos y comidas sanadoras. No necesitas hacer dieta, restringir o eliminar completamente, sino que la clave aquí es el equilibrio.

En primer lugar, comienza por reducir o eliminar tu exposición a alimentos procesados y alimentos “saludables” fraudulentos (productos ricos en azúcar/almidones “libres de gluten”) y cambia a sustitutos saludables. Si estás antojado de un brownie, opta por unos brownies de frijoles negros, hechos con cacao y azúcar de coco, en lugar de elegir la harina blanca y el azúcar refinado tradicional. Elabora tus propias comidas favoritas con ingredientes de alta calidad en tu hogar, en lugar de comer afuera.

Comer saludable no necesita ser complicado, concéntrate en los siguientes pasos para ir por el camino correcto:

  • Compra alimentos orgánicos y evita los alimentos modificados genéticamente (transgénicos)
  • Consume una dieta balanceada que consista en alimentos integrales, proteínas animales y vegetales de alta calidad, granos ancestrales germinados, alimentos fermentados, grasas saludables, frutos secos y semillas crudas
  • Elimina los aceites inflamatorios: canola, maíz, soja, aceite vegetal, semilla de algodón, cártamo, girasol
  • Bebe suficiente agua pura: si consideras tu peso en libras, y lo divides por la mitad, esa es la cantidad de agua que deberías beber en onzas (150 libras= 75 onzas)
  • Incrementa el consumo de grasas saludables: aceite de coco, aceite de palma roja sostenible, ghee, manteca proveniente de animales alimentados con hierba, aguacate, cáñamo
  • Obtén suficiente fibra: 35 gramos por día como mínimo, provenientes de fuentes alimentarias integrales, tales como semillas de chía, alcachofas, semillas de linaza dorada, aguacate, brócoli y coles de Bruselas
  • Elimina los azúcares refinados: azúcar blanca/morena, azúcar de caña, jugo de caña, cristales de jugo de caña, azúcar de remolacha
  • Restringe el consumo de fructosa a 30-25 gramos por día: agave, glucosa-fructosa (jarabe de maíz de alta fructosa)
  • Incrementa el consumo de vegetales de color verde: por el contenido de magnesio, folato, vitamina C y vitaminas del complejo B
  • Incluye fuentes de aminoácidos animales y vegetales: caldo de hueso, colágeno, huevos y pollos criados con pasturas, espinacas crudas, perejil, repollo, betabel
  • Concéntrate en las fuentes alimentarias de azufre: huevos de animales criados a pastura, brócoli, coles de Bruselas, ajo, cebollas, espárrago, col rizada
  • Limita o elimina el alcohol: si estás experimentando 3 o más de los síntomas mencionados arriba, encuentra un reemplazo saludable para el alcohol, tal como la cerveza Kombucha.

Las 3 superestrellas para tu hígado

Alcachofa

Este vegetal es un miembro de la familia de los cardos. Sus propiedades beneficiosas incluyen la protección y el respaldo de la función hepática y el incremento de la producción de bilis. Su contenido elevado de fibra promueve la expulsión de la bilis y reduce el colesterol LDL (colesterol “malo”).

Aunque se consuman cocidas, las alcachofas contienen más antioxidantes que el ajo crudo, los espárragos y el brócoli. Cocina al vapor las alcachofas y combínalas con ghee o aceite de coco, ajo crudo y sal del Himalaya para obtener una comida que proteja a tu hígado.

Cúrcuma

La hierba para la inflamación más evaluada clínicamente. Su ingrediente activo, la curcumina ha sido relacionada con la asistencia a las enzimas que son responsables de eliminar los agentes cancerígenos de la dieta. Esto resulta en una mejor protección contra el daño hepático, e incluso en la regeneración de las células hepáticas afectadas, gracias a sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.

Combina siempre la cúrcuma con una fuente de grasas saludables y pimienta negra, para maximizar su absorción.

Cardo lechoso

Por lejos es la hierba más recomendada para mantener y mejorar la salud hepática. La silimarina, el componente activo del cardo lechoso, posee propiedades antifibróticas, antivirales, antioxidantes y antiinflamatorias. El cardo lecho protege a las células del hígado del daño que puede ser causado por virus, toxinas, alcohol y drogas.

Toma un suplemento de alta calidad de cardo lechoso o puedes optar por cardo lechoso fermentado en forma líquida, el cual puede ser añadido a un jugo vegetal prensado en frío.

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